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No nos puede caber la menor duda de que los pasos del gigante asiático hacia una economía de libre mercado provocaran cambios importantes en la política y el comercio internacional.
El hecho de que Editoriales como McGrawHill acaba de publicar un libro llamado “China, como transformara los negocios, los mercados y el nuevo orden mundial” son indicadores claros del impacto en los negocios y el comercio mundial que tiene y tendrá China. Debemos preguntarnos entonces verdaderamente, tan importante su papel?. En este sentido hay muchos escépticos, sin embargo, en la práctica ya las principales corporaciones del mundo manufacturan o compras un gran porcentaje de sus productos a China. Un ejemplo es Wallmart, empresa que cuenta con 7 centrales de compras en China. Si China sabe hacer bien su transición a la democracia, aun podrá alcanzar a los países más ricos. Hacerlo bien significa reformar sus estructuras y sistema económicos para acoplarse a un mercado global. La China de Mao se esforzó en seguir siendo muy pobre: eso es lo negativo. Lo positivo es que los países de Asia Oriental han demostrado que millones de personas están accediendo a mejores condiciones de vida. La nueva Asia va a ser liderada, no por Japón, sino por China. El impacto es claro para los países occidentales, que todavía fijan la pauta en la política comercial mundial. Estos países deben elegir entre levantar barreras frente a China o asumir su presencia en la OMC como un pilar del sistema global, acordando una política gradual de transición hacia una autentica democracia de libre mercado. La transformación del sistema de negocios chino es clave para su integración, satisfactoria o no, en el comercio mundial. Y China ya esta embarcada en un cambio de régimen, hacia un gobierno constitucional. Estos cambios democráticos son poco percibidos desde fuera, pero hay que entender que el sector privado en China exploto en la década de los noventa. En 1990 estaban registradas 90,000 empresas privadas y diez anos después ya eran 1.76 millones. La empresa privada típica es un negocio pequeño, dirigido por un dueño-gerente, mas joven que el Director General promedio, con un 95% de sus ventas en el mercado domestico. Ideológicamente, son emprendedores de la escuela de Adam Smith, permanentemente atentos a nuevas oportunidades, muy discretos en cuento a sus asuntos, y muy conscientes de su entono público. Gastan mucho en las Relaciones publicas, su inversión en I+D (investigación y desarrollo) es mínima, pero suelen ser abiertos a asociaciones y oportunidades de negocios. En resumen: son los aliados perfectos para los inversionistas extranjeros deseosos de construir sus propias redes de contacto particulares para el desarrollo de sus relaciones en China. Algo interesante a analizar es que China se ha convertidos en uno de los principales destinatarios de la inversión extranjera, pero su propia expansión hacia el exterior sigue siendo muy limitada. En 1999, China participaba en unas 9,000 empresas en el extranjero, presentes en más de 180 países. Su cartera internacional en 1999 era de 25,000 millones de dólares, el doble de Brasil. Ahora bien si añadimos a Hong Kong, la cifra subiría a 200.000 millones (muy por delante de Italia). Y añadiendo a Taiwán adelantaría a Francia como fuente de inversión en el extranjero. No hay ninguna duda que el nacimiento de la Unión Europea y la explosión de países como China y la India, son los principales motivo del surgimiento del Tratado de Libre comercio CAFTA-RD. El reto esta en no perder de vistas los cambios globales y asumir en las empresas las mejores prácticas de negocios. Ahí esta el reto. Jorge Garcia Valcarcel
El Autor del Artículo es Consultor Empresarial y Presidente de la Asociación Dominico Española de Compras e Inventario (ADECOI), Capital Humano S.A. y Mosaico Logistics & Supply Chain Consulting. |